ALTERNATIVAS DE INTENSIFICACIÓN EN ARGENTINA (III de III)

30.07.2010

Consideraciones finales

Resulta evidente el potencial de mejora económica que introduce este sistema de intensificación, como también la importancia que tiene para aquellos productores que no son propietarios de la tierra en la que producen leche, y que deben efectivizar día a día su valor en concepto de alquiler. Este aspecto económico también es relevante para los productores propietarios, aunque la diferencia a su favor es la elasticidad financiera de no tener que efectivizar el pago del alquiler.

Estas alternativas de intensificación se justifican especialmente en aquellos casos en los que existan reales limitaciones agroecológicas para alcanzar con pasturas y verdeos las mismas productividades que potencialmente pueden alcanzarse aumentando la participación de silajes en la rotación de cultivos.

En este sentido, no siempre se implementan todas las tecnologías de insumos y/o procesos disponibles para maximizar la producción y utilización de nuestras praderas. El análisis antes presentado es extremadamente sensible a la capacidad de producir y cosechar forraje fresco a través del pastoreo directo. Al mismo tiempo, no siempre se emplean los esquemas de fertilización apropiados y todavía es posible recurrir a otras estrategias temporales como la de picar y llevar forraje o utilizar el riego para continuar mejorando la productividad de cultivos agrícolas para silo, verdeos y pasturas.

También debe tenerse en cuenta que estos mismos resultados del sistema tradicional pueden (y deberían) ser mejorados sensiblemente antes de pensar en un cambio de sistema. Por ejemplo, en el establecimiento antes descripto (sistema tradicional), sin lugar a dudas, se pueden producir 25 L V/O promedio por año, con una carga de 2,2 VT/ha VT, sin afectar los buenos resultados reproductivos y sanitarios que lo llevan a crecer un 10% anual.

En los casos en los que los planteos de rotación representan la mejor estrategia para aumentar la renta y la productividad por unidad de superficie, es importante implementarlos de manera gradual y con adecuada planificación. Si bien cada establecimiento puede abordarlo en forma distinta, existen algunos pasos que en general resulta conveniente respetar. Uno de ellos es determinar con qué rodeos se empieza. Ejemplo: 1) Comenzar con las recrías y las vacas secas, pues son las categorías que menos eficientemente usan la tierra. 2) Continuar por los lotes de colostro, frescas y baja producción. 3) Concluir con el lote de alta producción.

Si bien estos esquemas pueden parecer similares a los planteos tradicionales intensificados, existen importantes diferencias. En estos casos, cualquier imprecisión en el manejo general de la alimentación, se expresa con mayor evidencia sobre la condición corporal, la producción de leche, los aspectos sanitarios o reproductivos y, principalmente, en la conversión alimenticia (litros de leche por cada kilo de materia seca de la dieta total) que, junto con la producción individual, pasan a ser las variables físicas más importantes, y de mayor impacto económico. Dependiendo del momento de lactancia y del potencial productivo de los animales, muchas veces estas imprecisiones de manejo pueden diagnosticarse tarde y condicionar bajas eficiencias.

Por lo tanto, la creación y el manejo de protocolos de trabajo y el monitoreo de procesos, junto con el entrenamiento, que no debe limitarse únicamente a los operarios sino a toda la empresa, constituyen un punto de partida clave. En este sentido, es importante contar con una gestión adecuada en todos sus niveles, que presupueste las necesidades del silaje, los stocks mínimos de insumos, la calidad de las reservas forrajeras, el acondicionamiento y el mantenimiento de caminos, el abastecimiento de insumos, la conformación de un apropiado equipo de trabajo, etc. Si bien se trata de aspectos de importancia dentro de cualquier sistema, resultan decisivos en un esquema más intensificado en donde las vacas no pueden compensar errores o imprecisiones de manejo pelando más la parcela.


José Dillon – Veterinario, UBA. Asesor privado

Juan M. Grigera – veterinario, UBA. Consultor de empresas. Asesor privado

Gentileza Editorial Inforcampo